DOCE.
Ya ha oscurecido y las cuatro paredes del local "La Luna" cobijan a Acclaim de la fría noche. No han parado de reír, charlar y pegarse algún que otro puñetazo en el brazo como muestra de amistad desde que llegaron, pero no molestan a nadie porque en "La Luna" siempre hay buen ambiente, buena música y a nadie le importa ver a otros pasándoselo bien.
Al otro lado de la barra, Verónica, la camarera, no le quita el ojo a ese grupo. Cada uno a su manera pero todos del mismo estilo.
-¡Vero, cuatro cañas para la mesa 7! -Tras comunicarle el nuevo pedido, el otro camarero que está sirviendo en el local esta noche coge la bandeja que hay sobre la barra repleta de cervezas que ha colocado antes su compañera y se la lleva al callejón que hay a la salida, donde su jefe colocó unas cuantas mesas altas no hace mucho.
-¡Oído, cocina! ¡Yo me encargo! -No está segura de que David la haya escuchado, pero ya está fuera y repetírselo sería perder el tiempo.
Coge cuatro jarras de debajo de la barra y las llena una a una colocándolas bajo el grifo de cerveza con sumo cuidado. No quiere que le pase lo mismo que el primer día de trabajo cuando desperdició casi medio barril llenando los vasos de espuma. Únicamente de espuma. Por suerte, ya lleva más de un año ejerciendo de camarera y sabe perfectamente como tirar una caña, además de cuál es el número de cada mesa y, no en vano, ha decidido ser ella la que atienda a la mesa 7
-Cuatro cervecitas para los nuevos clientes. Aquí las tenéis, pero como sigáis con este ritmo os vamos a tener que sacar a rastras del bar y la factura va a ser kilométrica. -La sonrisa es su mayor virtud y por ello no para de mostrarla en ningún momento.
-Por la pasta no te preocupes, que aquí nuestro amigo se va a forrar de dinero en un abrir y cerrar de ojos. -Dice Marcos mientras apoya su mano sobre el hombro de Lucas.
-¿Qué dices, tío? Yo no pienso pagar todo esto. Además, que solo formo parte de una banda. No me voy a hacer de oro por eso.
-Una banda que toca en televisión. Esa es la clave, amigo mío.
-¿Vas a salir en la tele? ¿Cuándo? -Pregunta Vero intrigada. -Me gustaría verte, que ahora tengo curiosidad por saber cómo tocas.
-No voy a salir en la tele. Bueno, si, pero es diferente. Me han contratado para un nuevo programa y yo toco con la banda que han contratado para marcar el ritmo y darle vidilla al asunto, pero si me enfocan tres segundos en algún programa que otro, puedo darme ya por satisfecho.
-Venga Lucas. Esto va a ser solo el principio. Tú te vas a hacer famoso en ese programa y luego vas a hacernos famosos a nosotros.
-¿A vosotros? -La chica no entiende nada y no quiere parecer cotilla, pero se muere de curiosidad por saber qué pasa por la cabeza de esos cuatro chicos. Sobre todo del que más destaca. El que tiene los brazos tatuados, el pelo negro rizado y un piercing en el labio y, es justo él quien disipa sus dudad.
-A Acclaim. Quédate bien con el nombre porque va a ser la palabra más sonada dentro de unos meses.
Elías da por hecho que la camarera no se ha enterado de nada y se lo explica para que quite esa cara de extrañeza y vuelva a deleitarlos con su magnífica sonrisa.
-Verás, nosotros venimos de Galicia. Allí teníamos un grupo que, como ya habrás deducido, se llamaba Acclaim. Para ser sinceros, tampoco es que tuviéramos allí mucho público, pero poco a poco nos íbamos dando a conocer.
-Efectivamente. -Interrumpe Marcos. - Hasta que el melenas se presentó a una prueba para salir en la tele, lo cogieron y tuvimos que disolver el grupo para que pudiera grabar aquí, en Madrid. Y ahora le estamos haciendo una visitilla.
-¡Eh! ¡A esa prueba nos presentamos todos! Lo que pasa es que solo me cogieron a mí.
-Sea como sea, nos hemos sacrificado por ti, así que, para compensarnos, nos vas a facilitar el salto a la fama.
-A ver, a ver. Esperad, que yo me entienda. -Vero sigue un poco confusa, pero más o menos va pillando la historia. -Vosotros formáis un grupo, os presentáis a un casting y solo lo cogen a él, así que se viene a Madrid a trabajar en la tele y vosotros pretendéis que él os haga famosos. ¿Me equivoco?
-Ni en una coma. -Contesta Lucas con resignación. El joven ya tiene asumido que sus amigos le van a exigir mucho. Y más aún, Marcos, que aunque es su mejor amigo desde la infancia, siempre intenta exprimirlo al máximo.
-Pues, desde mi humilde punto de vista, -Contesta la camarera. -tenéis más cara que espalda. Si queréis daros a conocer, venid a vivir a Madrid como ha hecho él, buscaos un trabajo e id ahorrando. Tocad en bares, en la calle, en el metro. Cualquier sitio es bueno mientras os escuchen y, si de verdad valéis para esto, el destino os dará una oportunidad.
Los cuatro se quedan callados. Esa chica tiene razón. Para conseguir algo, no solo basta con desearlo, también hay que currárselo cada día.
-Y podéis empezar tocando aquí. -De nuevo, regala una sonrisa. Sabe que nadie puede resistirse a ellas. - ¿Tenéis instrumentos?
-Si... bueno... están justo aquí arriba, en mi casa. Pero no sé. Me parece muy precipitado.
-Venga, no seáis cobardes. A nosotros nos ha fallado el grupo que venía a tocar los jueves y vosotros buscáis promocionaros. Todos salimos ganando. Esta vez no puedo pagaros porque no está hablado con el jefe, pero si le gustáis, podría haceros contrato y tocar más veces. Además, si aceptáis mi oferta, a todas las rondas que lleváis hoy, invita la casa, aunque por ello vaya a rodar mi cabeza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario